- Define el objetivo de tu cata: marca, validación o comunidad
- Público, concepto y formato: en casa, bar o evento de marca
- Selección de cervezas y orden de servicio (sin perder el paladar)
- Montaje profesional: vasos, temperatura, fichas y maridajes
- Conduce la experiencia: guion minuto a minuto
- Promoción y llenado del evento (lo que sí funciona)
- Cierre con datos: cómo analizar resultados y decidir próximos pasos
- Preguntas frecuentes rápidas
- Conclusión
Define el objetivo de tu cata: marca, validación o comunidad
En Cibart no armamos catas “porque sí”. Cada evento tiene una razón de negocio: (1) presentar marca y generar primeras impresiones memorables, (2) validar producto antes de escalar producción, o (3) construir comunidad alrededor de estilos o colaboraciones. Cuando nos preguntan qué es una cata para nosotros, lo digo sin vueltas: es un termómetro. Nos permite saber si vamos por buen camino o si debemos ajustar receta, precio o mensaje.
Para definir el objetivo, respondo tres preguntas rápidas:
- ¿Qué decisión quiero tomar después? (por ejemplo, “¿lanzamos la IPA cítrica tal cual o bajamos el amargor?”).
- ¿Qué historias de marca quiero que se recuerden? (origen, ingredientes, propuesta de valor).
- ¿Qué acción concreta espero al final? (registro, preventa, reserva de pack, encuesta).
Con eso claro, alineo todo lo demás: invitación, guion y métricas. En Cibart nos funciona plantear una hipótesis (“si contamos la historia de lúpulos patagónicos + maridaje cítrico, la intención de compra sube ≥20%”) y verificarla en la cata.
El “termómetro” del producto: qué medir y por qué (NPS, intención de compra, feedback)
Medimos tres capas:
- Satisfacción global (NPS): “¿Qué tan probable es que recomiendes esta cerveza a un amigo? 0–10”.
- Intención de compra por etiqueta (Sí/No/Quizá ahora, Sí/No/Quizá en 30 días).
- Feedback cualitativo: 2 preguntas abiertas (“Lo que más te gustó”, “Qué cambiarías”).
Además, recolectamos señales de comportamiento: cuánta cerveza quedó en cada copa, tiempo de conversación por muestra y cuántas fotos comparten.
Público, concepto y formato: en casa, bar o evento de marca
Desde Cibart elegimos formato según objetivo y presupuesto:
- En casa (10–14 personas): íntimo, ideal para validar recetas con usuarios afines. Coste bajo, feedback rico.
- En bar (20–40): buen alcance y logística resuelta (vasos, frío), perfecto para marca + comunidad.
- Evento propio (50–120): controla la experiencia de punta a punta, útil para lanzamientos.
Concepto: nombrar la cata marca una diferencia (“Cítricos y Resinas”, “Malta y Memoria”, “Mapa de Lúpulos”). Un nombre evocador fija expectativa y guía el guion.
Toques de experiencia que nos sirven: credenciales visibles (quién conduce y por qué sabe), código QR a la ficha digital, y un CTA discreto junto a cada botella (“escanea para reservar tu pack”). Recuerda: la cata es también marketing; bien hecha, cuenta tu historia sin discurso de ventas.
Tamaño del grupo, duración y presupuesto base
Nuestra regla operativa: 12–18 personas por facilitador, 90 minutos netos, 5 cervezas. Presupuesto mínimo a considerar por asistente:
- Consumibles (cerveza + agua + snacks): X unidades.
- Materiales (fichas, lápices, servilletas): X.
- Logística (hielo, baldes, manteles, limpieza): X.
- Margen y coste de facilitación.
En Cibart preferimos menos gente y mejor ritmo a “llenar la sala”. El feedback se degrada cuando pasas de 25 sin apoyo.
Selección de cervezas y orden de servicio (sin perder el paladar)
El hilo conductor importa más que el número. Curamos por historia (viaje por malta/lúpulo/levadura), por intensidad o por territorio (kilómetro cero, lúpulos patagónicos, colaboraciones). Si el objetivo es validar una receta nueva, la colocamos tercera: ni demasiado pronto (paladar frío) ni al final (fatiga sensorial).
Cuántas y cuáles: 4–6 estilos que funcionen
Para catas de descubrimiento, rotamos 5 perfiles:
- Lager/pils limpia (marca baseline).
- Witbier o Saison para esteres/especias.
- Pale Ale/IPA con lúpulo aromático.
- Amber/Red para malta caramelizada.
- Stout/Porter con tostado y textura.
En catas temáticas (solo ácidas, solo lúpulos, solo maltas), reducimos a 4 y profundizamos. Desde Cibart, cuando “probamos mercado”, sumamos una muestra fantasma (misma cerveza con leve variación de dry hop o carbonatación) para confirmar qué matiz mueve la aguja.
El orden inteligente: de ligeras a intensas
Servimos de claras y secas → aromáticas → maltosas → tostadas/ácidas. Evita saltos bruscos (una sour potente puede anestesiar una lager). Entre muestras: agua y un bocado neutro. Si te preocupa la fatiga, baja el tamaño de las porciones (90–120 ml) y acelera la rotación de vasos.
Montaje profesional: vasos, temperatura, fichas y maridajes

La puesta en escena comunica tanto como el líquido. En Cibart limpiamos los vasos dos veces (previa + repaso), controlamos temperaturas (4–6 °C lagers; 6–8 °C ales claras; 10–12 °C maltosas/tostadas) y preparamos fichas con escalas simples (0–10) y lenguaje amigable.
Vasos y temperaturas clave por estilo
Idealmente, usa vaso por estilo (tulipa, pinta inglesa, snifter). Si no, un vaso universal tipo tulipa funciona. Lo irrenunciable: vaso limpio y sin perfume, cerveza a temperatura objetivo y espuma correcta (1–2 dedos) para liberar aromas.
Ficha de cata y escala de evaluación (lista para imprimir)
Nuestra ficha combina rápido puntaje + comentario. Campos esenciales:
- Aroma (0–10) + “¿qué notas?”
- Sabor (0–10) + “¿qué resalta?”
- Textura (0–10) + “¿cómo se siente?”
- Equilibrio (0–10)
- Intención de compra (Sí/No/Quizá)
- NPS (0–10)
- Comentario libre
Tip Cibart: incluye un micro-glosario al pie (“cítrico, resinoso, caramelo, tostado, acidez láctica…”) para desbloquear vocabulario sin dirigir la respuesta.
Maridajes rápidos que elevan la experiencia
El maridaje debe acompañar, no competir. Tres pares que nos funcionan:
- Witbier + queso fresco y piel de naranja (refresca y realza especias).
- IPA cítrica + chips de boniato y dip de lima (contraste dulce-amargo).
- Stout + chocolate 70% y sal marina (intensidad a intensidad).
Ofrece bocado neutro entre estilos (galleta simple) para resetear.
Conduce la experiencia: guion minuto a minuto
Nuestra conducción es conversacional, con estructura clara y silencios útiles para oler y anotar. La cata no es clase magistral; es conversación guiada con propósito de negocio.
Presentación breve de marca e historia de cada etiqueta
00:00–05:00 – Apertura: quiénes somos (Cibart), propósito de la cata, dinámica y QR a ficha. Frase guía: “Hoy esta cata es nuestro termómetro: queremos saber si lo que vamos a ofrecer va a gustar”.
05:00–15:00 – Muestra 1: calibramos paladar; 60 s de historia + 2 datos de proceso.
15:00–55:00 – Muestras 2–4: repetimos ritmo, recogemos 1 insight por persona.
55:00–75:00 – Muestra 5: cierre sensorial; pedimos NPS y “¿comprarías hoy/este mes?”.
75:00–90:00 – Networking corto, CTA (preventa, newsletter, calendario de próximas catas).
Dinámicas para recoger feedback sin cortar el flow
- Semáforo (verde/amarillo/rojo) con tarjetas: lectura inmediata de sala.
- Sticker-voto en tablero por sabor preferido.
- Pregunta de salida: “Si cambiaras una sola cosa, ¿cuál sería?”.
- Código QR a encuesta ampliada (3 minutos, móvil).
Promoción y llenado del evento (lo que sí funciona)
Desde Cibart el motor es claridad + prueba social + escasez real.
- Landing simple: promesa específica (“degustamos 5 estilos, te llevas la ficha y participas de la preventa”).
- Fotos reales de catas previas y 2–3 testimonios.
- Precio ancla (valor real del pack) + precio de cata (con cupo limitado).
- Mapa de asientos para impulsar grupos.
- Recordatorio 24 h antes con dress code/ubicación y “trae curiosidad”.
Naming, invitaciones y CTA post-cata
El naming crea expectativa; la invitación cuenta micro-historia (“viaje por lúpulos cítricos”). CTA post-cata: “Responde 3 preguntas y participa por un pack”; “Reserva tu pack de lanzamiento con 10% off hoy”.
Cierre con datos: cómo analizar resultados y decidir próximos pasos
Terminada la cata, nos vamos a la pizarra. Proceso Cibart (45 minutos):
- Consolidar fichas en una hoja (NPS promedio, intención de compra por etiqueta, top-3 adjetivos por estilo).
- Cruzar señales: ¿la cerveza más puntuada es también la más comprable? Si no, ¿por precio, amargor, alcohol?
- Mapa de decisiones:
- Iterar receta (ej.: bajar IBU 5–8 puntos).
- Ajustar historia (poner en valor ingrediente local).
- Definir precio y formato (lata 355 vs. 473 ml).
- Canales (bar, tienda online, ferias).
- Preparar informe de una página con: objetivo, hipótesis, hallazgos, decisión y próximos pasos.
Así cerramos el círculo: la cata deja de ser evento social y se vuelve herramienta de producto y marketing.
Plantilla de informe y decisiones (iterar receta, precio, canales)
- Objetivo: validar IPA cítrica.
- Hipótesis: amargor actual convence a ≥70% asistentes.
- Hallazgos: NPS 56; intención de compra 62%; comentarios piden “más aroma, menos amargor”.
- Decisión: bajar IBU 6 puntos, subir dry hop 10%, reencuadrar storytelling a “cítrico tropical”.
- Próximo paso: nueva cata en 3 semanas con variante B.
Preguntas frecuentes rápidas
¿Cuántas cervezas catar? 4–6 bastan para profundidad sin fatiga.
¿Orden de servicio? De más ligeras a más intensas, cuidando que una sour potente no arrase el paladar.
¿Qué vasos usar? Si no tienes por estilo, un tulipa universal bien limpio.
¿Se debe ofrecer comida? Sí: bocado neutro entre muestras y 1–2 maridajes que acompañen.
¿Cómo medir el éxito? NPS, intención de compra por etiqueta y 2 preguntas abiertas.
Conclusión
Desde Cibart lo vemos claro: organizar una cata es marketing con datos. Con un objetivo definido, guion ágil y métricas simples, la cata te dice si vas por buen camino, te ayuda a ajustar lo que ofreces y te acerca a la comunidad correcta. Cuando la tratas como herramienta de validación, no solo encanta; construye decisiones.


